Madre mía. Madre mía.
Y la señora tiene un acento valenciano que parece mi tía...
Visto en La voz del hastío, me recordó inmediatamente a este sketch que traduje hace un tiempo. ¿La realidad supera a la ficción?
No, en serio: si te acercas la lata al oído, se oye la planta de reciclaje.